Los olivos prosperan en todos los rincones de Grecia, aferrándose a las escarpadas laderas, extendiéndose por las fértiles llanuras y bordeando las carreteras costeras. Verá olivos creciendo en la campiña griega prácticamente en cualquier lugar al que viaje, desde Halkidiki, en el noreste, hasta el Peloponeso, en el sur, donde Mesenia y Laconia son famosas por la variedad de aceituna Koroneiki. Kalamata, la principal ciudad de Mesenia, es mundialmente famosa por sus aceitunas de mesa, conocidas por su color intenso y su sabor rico y afrutado. Los olivos también prosperan en las islas tanto del mar Egeo (Lesbos, Tasos, Samos, Quíos…) como del mar Jónico (Zante, Cefalonia, Corfú…). La mayor productora de aceitunas de entre las islas griegas es Creta, que cultiva grandes cantidades de aceitunas Koroneiki y es famosa, con razón, por su aceite de oliva virgen extra. ¡Incluso hay un olivo en la pequeña localidad cretense de Ano Vouves que mide 12,5 m de diámetro y se cree que tiene entre 2.000 y 4.000 años de antigüedad!
Y, por último, para profundizar aún más en el patrimonio del aceite de oliva de Grecia, también existen museos del olivo que dan vida a la historia de este «oro líquido». El Museo de la Aceituna y del Aceite de Oliva Griego en Esparta, el Museo Industrial del Aceite de Oliva en Lesbos y el Museo del Olivo de las Cícladas en Andros ofrecen una visión detallada del cultivo y la producción de la aceituna, así como de su profunda conexión con la cultura griega.
Almazaras familiares de aceite de oliva en Grecia